En el Congreso América Digital 2025, líderes de la CMF, ABIF y FinteChile debatieron sobre los desafíos regulatorios en un sistema financiero en transformación, marcado por la digitalización, la competencia fintech y la presión por mayor inclusión.
La relación entre regulación e innovación en el sistema financiero fue puesta sobre la mesa en uno de los paneles más esperados del Congreso América Digital 2025. Bajo el título «La nueva era de la regulación bancaria y los alcances de las instituciones financieras», tres voces clave del ecosistema chileno —Bernardita Piedrabuena (CMF), Luis Opazo (ABIF) y José Gabriel Carrasco (FinteChile)— intercambiaron visiones sobre cómo enfrentar la tensión entre supervisión, competencia e innovación en el sector.
El debate giró en torno a una pregunta que sobrevuela el presente financiero de América Latina: ¿cómo regular sin frenar la transformación digital del sistema financiero?
El regulador: flexibilidad con principios claros
La vicepresidenta de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Bernardita Piedrabuena, fue enfática: la regulación no debe frenar la innovación, pero tiene la responsabilidad de proteger la estabilidad del sistema y resguardar los derechos del consumidor financiero, especialmente ante la expansión de servicios digitales.
La regulación basada en principios permite adaptarse con mayor flexibilidad a modelos emergentes.
Piedrabuena también abordó la necesidad de avanzar hacia esquemas proporcionales de supervisión, que reconozcan las diferencias entre bancos y fintechs, y llamó a reforzar la colaboración entre actores públicos y privados para diseñar marcos normativos modernos y sostenibles.
El sistema bancario: reglas claras y competencia justa
Desde la vereda bancaria, el Gerente General de ABIF, Luis Opazo, defendió la idea de una regulación tecnológicamente neutral, que supervise actividades y no tipos de instituciones. A su juicio, los bancos están haciendo su transformación digital, pero requieren certezas normativas para hacerlo en igualdad de condiciones.
La competencia entre bancos y fintechs debe darse bajo los mismos estándares regulatorios, especialmente en capital, seguridad y responsabilidad.
Opazo también advirtió sobre los riesgos de una desregulación implícita: “No podemos permitir una ‘uberización’ del sistema financiero. La confianza es lo que sostiene a este sector”.
La mirada fintech: innovación responsable y proporcionalidad
Por su parte, el presidente de FinteChile, José Gabriel Carrasco, reconoció el valor del marco normativo actual, pero pidió una evolución hacia una regulación que no replique el modelo bancario tradicional en actores nuevos. Aseguró que las fintech no buscan desregulación, sino un marco proporcional al riesgo real que representan.
No se trata de desregular, se trata de regular bien. De hacerlo con criterio, entendiendo las particularidades de cada actor del ecosistema.
Carrasco también hizo un fuerte llamado a la interoperabilidad en pagos y al desarrollo del open banking como herramientas para ampliar la inclusión financiera y democratizar el acceso a productos financieros.
Regulación inteligente: puntos de encuentro
En la parte final del panel, los tres referentes coincidieron en puntos clave para avanzar hacia un sistema más moderno y justo:
- El foco debe estar en el consumidor financiero. Cualquier innovación o regulación debe proteger su integridad y promover el acceso.
- La inclusión financiera requiere innovación y colaboración. Banca y fintechs deben dejar de verse como competencia directa.
- La regulación debe evolucionar de la mano de la tecnología. Eso exige diálogo técnico, visión de largo plazo y flexibilidad normativa.
«La banca tradicional y las fintech no son enemigos. Son parte de una misma transformación que busca poner al cliente en el centro», resumió Carrasco.
El desafío de regular en movimiento
El panel cerró con una idea transversal: el sistema financiero está cambiando más rápido que nunca, y si no se adapta la regulación a ese ritmo, corremos el riesgo de que la innovación avance por fuera del sistema formal.
Lo que está en juego no es solo eficiencia o modernización, sino la confianza de los usuarios y la resiliencia del sistema financiero. Y como se vio en este panel, solo será posible avanzar si todos los actores —banca, fintechs y reguladores— se ven como partes de una misma ecuación.