En América Digital 2025, expertos de Sovos y Movistar alertaron sobre el crecimiento del fraude digital, la necesidad de estrategias preventivas y el rol clave de la colaboración intersectorial para proteger a los usuarios.
¿Y si el fraude supiera más de ti que tu propia compañía telefónica? Ese provocador título dio pie a uno de los paneles más contundentes del Congreso América Digital 2025, donde se abordó una de las amenazas más complejas del entorno digital actual: el fraude como fenómeno masivo, automatizado, y sorprendentemente humano.
El panel reunió a Tomás Castañeda, Director de Desarrollo de Productos en Sovos, y Marisol Castillo, Directora de Operaciones y Transformación Digital de Movistar Chile, quienes ofrecieron una mirada complementaria sobre cómo esta amenaza ha evolucionado y cómo las organizaciones deben responder.
El fraude ya no necesita hackear sistemas, solo personas
Tomás Castañeda fue claro desde el inicio: el fraude ya no opera desde la sombra, sino desde la ingeniería social. «Hoy los atacantes no entran por la puerta trasera del sistema, entran por la confianza del usuario», advirtió.
El fraude actual no necesita vulnerar sistemas, solo necesita vulnerar personas.
Castañeda describió cómo las redes de fraude utilizan inteligencia artificial, big data y automatización para crear perfiles detallados de sus víctimas, incluso más completos que los que muchas empresas manejan internamente. Esto les permite diseñar ataques altamente personalizados y convincentes.
Entre los métodos más comunes destacó el vishing, phishing y smishing, es decir, engaños a través de llamadas, correos y mensajes de texto que suplantan la identidad de instituciones confiables.
El nuevo rol de las telcos frente al fraude
Desde el sector de telecomunicaciones, Marisol Castillo explicó cómo Movistar ha tenido que transformar radicalmente su modelo de operación y atención para anticiparse al fraude, que dejó de ser una amenaza ocasional para convertirse en un riesgo sistémico.
Hoy, el fraude no llega disfrazado de hacker, llega hablando como si te conociera.
Castillo detalló las estrategias aplicadas por Movistar:
- Equipos especializados en monitoreo y respuesta proactiva 24/7.
- Incorporación de biometría y analítica en tiempo real.
- Campañas de educación digital masiva dirigidas a usuarios y colaboradores.
Recalcó que el enfoque ya no puede ser solo técnico, sino transversal: «La seguridad digital debe ser parte del ADN de toda la organización».
Colaborar para proteger: un mensaje compartido
Ambos panelistas coincidieron en que ninguna empresa puede enfrentar el fraude sola. La sofisticación de los ataques y la velocidad con que cambian exigen coordinación entre industrias, sectores y países.
Propusieron avanzar hacia:
- Interoperabilidad de datos entre operadores, bancos, retailers y plataformas.
- Protocolos compartidos de alerta y contención.
- Espacios de co-creación de soluciones, incluyendo reguladores y startups de ciberseguridad.
«Estamos frente a un problema que es transversal, dinámico y global. No se puede resolver en silos», resumió Castillo.
Tecnología, datos y cultura: el nuevo frente de batalla
El panel cerró con una visión integral sobre cómo enfrentar el fraude:
- Con tecnología avanzada: inteligencia artificial, machine learning, biometría.
- Con datos inteligentes: monitoreo contextual, detección de patrones.
- Con cultura organizacional: concientización, empatía, agilidad operativa.
«La confianza será el gran diferenciador competitivo en los próximos años», concluyó Castañeda.
El fraude ya no es una amenaza técnica: es una crisis de confianza digital. Para contenerlo, las empresas deben repensar sus estructuras, invertir en tecnología, capacitar a sus usuarios y, sobre todo, colaborar más allá de sus fronteras tradicionales. La transformación digital no será sostenible si no es también segura.