Desde América Digital 2025, Mastercard expuso cómo la inteligencia contextual, la identidad digital y la colaboración intersectorial están cambiando la forma en que se combate el fraude sin perjudicar la experiencia del usuario.
La industria financiera enfrenta una paradoja cada vez más urgente: proteger al cliente sin afectarlo. Esa fue la tesis central de la ponencia «Bloquee a scammers, no a los clientes: Prevención eficaz del fraude en tiempo real», presentada por Stephanie Scotto Amelotti, Vicepresidenta de Identity Solutions para América Latina y el Caribe en Mastercard, en el Congreso América Digital 2025.
“Ya no estamos frente a hackers solitarios, sino frente a estructuras organizadas que se comportan como empresas tecnológicas, con financiación, talento e infraestructura.”
Scotto, con enfoque regional y mirada estratégica, trazó un panorama claro: el fraude digital ya no es una amenaza puntual, sino una operación organizada, automatizada y transfronteriza. Y mientras los estafadores se comportan cada vez más como startups tecnológicas —con talento, estructura y recursos—, muchas organizaciones siguen aplicando modelos de prevención lineales, basados en reglas rígidas y sospecha generalizada.

De reglas duras a decisiones inteligentes
Uno de los puntos más potentes de la presentación fue el desafío de equilibrar seguridad con experiencia de cliente. Scotto explicó que los sistemas que priorizan el control terminan bloqueando transacciones legítimas, generando fricción, pérdida de confianza e incluso abandono.
Autenticar a alguien no es solo verificar una credencial. Es entender si ese comportamiento encaja con su historial, su forma de actuar, su entorno digital.
La solución no está en bloquear más, sino en decidir mejor y más rápido. Esto implica pasar de un modelo estático a uno dinámico, basado en múltiples señales contextuales: ubicación, dispositivo, comportamiento, velocidad de navegación, historial.
Identidad digital y autenticación sin fricción
Scotto detalló cómo Mastercard ha desarrollado mecanismos de autenticación invisibles que construyen una huella digital del usuario sin interrumpir su experiencia. A través de machine learning y señales biométricas pasivas, el sistema puede validar si quien realiza la acción es realmente el cliente, sin pedirle que intervenga.
Esto permite:
- Prevenir el fraude antes de que ocurra.
- Reducir los falsos positivos (clientes legítimos bloqueados).
- Mejorar la tasa de aprobación de transacciones.
- Minimizar la fricción innecesaria.

El valor de la inteligencia compartida
Una parte clave de la exposición fue la insistencia en que ninguna organización puede enfrentar el fraude sola. Así como los defraudadores colaboran, el ecosistema también debe hacerlo: bancos, emisores, comercios, plataformas, procesadores.
El fraude no distingue entre bancos, comercios o geografías. Es dinámico, global y adaptativo. Solo lo enfrentamos con inteligencia compartida.
Scotto planteó avanzar hacia modelos de confianza distribuida, donde los datos de riesgo se intercambien bajo protocolos seguros para construir una visión más precisa y colectiva.
Adaptabilidad y prevención en tiempo real
El cierre de la ponencia abordó la necesidad de evolución continua. Las soluciones que hoy funcionan pueden quedar obsoletas en meses. Por eso, Mastercard apuesta por sistemas de prevención que se reentrenan constantemente, combinando IA, supervisión humana y actualizaciones basadas en comportamiento emergente.
Además, destacó que la prevención eficaz no debe infundir miedo, sino confianza. Los clientes no quieren que se les impida operar, quieren saber que están protegidos por una entidad que actúa con inteligencia y criterio.